Se respiran las mil y una noches en cada rincón de este laberinto de terrazas, pasillos y zonas comunes decoradas con gusto. En algunos rincones está Oriente Próximo; en otros, el Magreb más cercano con sus olores.
El hotel nace de la unión de varias casas, la más antigua, del siglo XV, conserva su aljibe. En el pueblo la llaman la Casa del Juzgado porque la leyenda sostiene que fue sede de la Inquisición. Hoy todo es luz, paredes encaladas, sol y aire puro. Su restaurante de platos marroquíes es otra invitación al placer de los sentidos.
Aunque todas las habitaciones son amplias y están decoradas con mimo -muebles iraníes, lámparas libanesas, vasijas yemeníes o tapices marroquíes- hay una mágica. Se llama África y parece arrancada de las tierras altas de Kenia.
Las ‘mil y una noches’ y Vejer de la Frontera…
November 30, 2011 by James Stuart




